#Bodegas – Chacra, excelencia patagónica

Si la Patagonia argentina se consolidó en la última década como una zona productora de Pinot Noir de primer nivel, Bodega Chacra tiene mucho que ver con ese prestigio bien ganado. La historia del -aún joven- emprendimiento tiene aristas que lo vinculan con la realeza italiana y un origen triangular que lo conectan con lo más profundo de la geografía del Alto Valle del Río Negro.

Ph. winetime.ua

Si la Patagonia argentina se consolidó en la última década como una zona productora de Pinot Noir de primer nivel, Bodega Chacra tiene mucho que ver con ese prestigio bien ganado. La historia del -aún joven- emprendimiento tiene aristas que lo vinculan con la realeza italiana y un origen triangular que lo conectan con lo más profundo de la geografía del Alto Valle del Río Negro.

Productor de los vinos Sassicaia en la Toscana, el marqués Piero Incisa della Rocchetta se enamoró del pinot patagónico al probarlo, hacia 2003, en una cata a ciegas en la casa de su prima, la condesa Noemí Marone Cinzano. “Estaba seguro de que era un típico vino de la Borgoña francesa, pero era un Humberto Canale”, suele rememorar Piero, quien no tardó más de un año en comprar un terreno en la zona de Mainqué. La propiedad incluía un pequeño viñedo de pinot plantado en 1932, casi en desuso, que se transformó en poco tiempo en la nave insignia del proyecto.

La secuencia se cerró como en un cuento de hadas de la vitivinicultura de excelencia. El danés Hans Vinding-Diers llegó primero a la Patagonia para asesorar a Humberto Canale. Su esposa Noemí Marone Cinzano fundó allí cerca la bodega Noemía, focalizada en el Malbec. Y su primo Piero Incisa della Rocchetta eligió a Mainqué como su tercer lugar en el mundo, junto con la Toscana y Nueva York.

Con la meta únicamente puesta en la calidad, Chacra produce en base a protocolos biodinámicos. Al Chacra 32 le siguieron el Chacra 55, de un viñedo de 1955, y el Barda, considerado la línea de entrada del catálogo de pinot de lujo. Después fue la hora de seguir explorando las bondades del terroir, con otra cepa amiga de la Patagonia como el Merlot, con las etiquetas Mainqué y Amor Seco. Conocerlos es un verdadero viaje.